¿Cómo elegir el LED adecuado? Capítulo 3

Tercera entrega destinada a arrojar algo de luz en el proceso de selección de la tecnología LED más adecuada.

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¿Cómo elegir el LED más adecuado?

Tercer Capítulo:

Componentes de Eficiencia
Existen dos aspectos que intervienen en la consecución de los niveles más altos de eficiencia energética y ahorro. El primero de ellos lo constituye la eficiencia de la fuente de iluminación subyacente y el diseño general de la lámpara. Con gran diferencia, una solución LED bien diseñada supera en rendimiento al resto de las fuentes de luz en cuanto a:

  • La eficiencia y eficacia energética de la fuente de la lámpara, porque requiere un menor número de vatios para producir mayor niveles de potencia lumínica;
  • La vida útil de la lámpara, porque las lámparas LED industriales de alta calidad ofrecen una vida útil de más de 50.000 horas, en comparación con las 20.000 o menos de las fuentes tradicionales.
  • El mantenimiento, porque los LED requieren menos mantenimiento, o ninguno.
  • El impacto térmico, porque funcionan a vatiajes menores y resultan más eficientes en la conversión de electricidad en iluminación y generan una cantidad considerablemente menor de calor que las luces industriales convencionales, lo que constituye una consideración crucial en entornos refrigerados, congelados y con temperatura controlada.
  • Los ciclos, porque los ciclos de apagado/encendido frecuentes solo amplían la vida útil de los LED.

El segundo aspecto que interviene en la ecuación de eficiencia, y que solo abordan los sistemas de iluminación inteligentes, es la capacidad de controlar todas las variables para evitar el uso innecesario de luz. Dado que “uso lumínico” equivale a “consumo energético”, no cabe duda de que eliminar el exceso de luz es uno de los factores más importantes para la consecución de ahorro adicional. De un modo más simple, podemos afirmar que la forma de alcanzar la máxima eficiencia energética es utilizar:

  • Iluminación solo CUANDO sea necesario
  • Iluminación solo DONDE sea necesario
  • Exactamente la CANTIDAD de luz adecuada (por ejemplo, no iluminar de forma excesiva para mantener las luces calientes en un refrigerador o por la incapacidad de controlar cada luz de forma individual)

Esto  requiere un sistema de iluminación que  cuente con  el nivel de flexibilidad  suficiente como para  controlar las variables que  determinan cuándo y dónde utilizar  la iluminación, a través de sensores de ocupación y aprovechamiento de la luz solar, y la capacidad de  programar la iluminación para que  se ajuste a las necesidades de los distintos turnos.

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